Entendido como el aparato de poder (desde los señoríos prehispánicos hasta la República) que ha intentado organizar y, a menudo, homogeneizar a la población bajo un solo mando.

Representa la identidad ancestral arraigada en la memoria, el territorio y las lenguas indígenas que preceden a la formación del Estado moderno.

El libro recorre la cronología mexicana para mostrar cómo estas categorías han chocado y evolucionado: